Es que nunca estuve embarazada…

El día lunes alguien me vio salir vestida, maquillada  y apurada hacia el trabajo.  El día viernes me volvió a ver en sudadera, con ojeras y empujando una carriola de bebé.  Los más modestos no preguntaron, evitaron mi mirada y no se detuvieron a saludar.  Los más osados se aceraron a pellizcar los cachetes de mi hija.  Hicieron alguna insinuación y respondí orgullosa y emocionada “Te presento a mi bebé!”.   Su rostro se desfiguró y su expresión gritaba “pero… cómo?”.  Ante la pregunta explícita o el silencio incómodo, confesé “Es que nunca estuve embarazada, nosotras nos convertimos en Familia por Adopción”.  Estos son los 7 tipos de respuesta que he recibido:

 

* Qué bonito! O alguna de sus variantes. Es la mejor respuesta que hay. Y la verdad es que sí, en ese minuto me sentía como “y vivieron felices para siempre”.  Y sigue siendo bonito, mucho más que bonito, sostener a mi hija en brazos.

 

* Qué bondadosa! Qué buena obra o alguna de sus variantes.  Y la verdad es que no, mi hija en su carriola no es un acto de bondad, caridad o compasión.  Es mi hija, mi familia! Claramente esta persona no entiende nada de nada.  Las hijas necesitan madres, no filántropos!!

 

* Yo también quería adoptar, pero…  Te entiendo, viví en primera persona los trámites, la espera.  Estoy de acuerdo contigo,  la adopción no es para todos.  Esto sólo refuerza mi sentimiento de que no existe otra mamá en el mundo para mi hija.

 

* Mi pariente o amigo también fue adoptado..  Y así me voy dando cuenta que mi familia es más normal de lo que me han hecho creer.

 

* Y son complicados los trámites?  Esta es la respuesta racional.  La conversación de adultos.  La crítica al sistema.  La desmitificación de los hechos.  La que es más fácil de llevar porque no tiene contenido emocional.

 

* El silencio incómodo. La no respuesta.  Te miran con ojos abiertos como platos y nada.  Y yo también me quedo en blanco.  Si esto fuera un cóctel, sería el minuto perfecto para que pase un mesero con una bandeja de tragos!

 

* Y conoces a la mamá? Sí, soy yo!!

 

 

Sigo esperando que alguien me responda “Yo también!!”, entonces, lo más probable es que le conteste “qué bonito!  Fueron muy complicados los trámites?”

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Insuficiente

Perdona hija porque este mes has llorado más que toda tu vida junta y yo soy la causante de esas lágrimas.  Perdona hija porque están llegando tus primeros berrinches y yo no puedo contenerte como quisiera.  Perdona hija por este corte abrupto en nuestro trato acostumbrado.  Perdona hija por tener que dividirme ahora, que tu también me necesitas.

Perdona hija porque este mes todavía no has aprendido a llorar.  Perdona hija porque todavía no aprendo a reconocer tus señales.  Perdona hija porque casi nunca tienes atención exclusiva de tu mamá. Perdona hija por todas las caricias que nos hacen falta, por todos los besos, por todos los abrazos.  Perdona hija por tener que dividirme ahora, que tu también me necesitas.

Perdónenme hijas porque me siento insuficiente para cuidar de las dos.  Porque no logro soltar un poco y con eso hago que se pierdan mucho.  Porque me angustia pensar lo escaso que resulta mi esfuerzo y entonces me paralizo, en lugar de saborear los momentos juntas.

Mamá va a lograrlo… ya lo verán!  Las tres vamos a renacer en el intento!

EL MANTRA DE LOS LÍMITES

Dos años. Cabalgando a los Terribles Dos.  T E R R I B L E S   D O S !!!!  Amo que seas tan obstinada, amo que sepas lo que quieres, amo que te hagas respetar.  Recuerda esto para cuando seas más grande… pero te voy a dejar un par de cosas claras por tu propio bienestar.  Así que cada vez que te desbordes porque dije que no, mientras te consuelo, me repito a mi misma este mantra:

  1. Te pongo límites porque TE amo. Primero y evidentemente, me interesa tu seguridad física.  Segundo, más temprano que tarde, llegarás a un mundo en donde no obtendrás todo lo que quieres, cuando y como lo quieres.  Prefiero ser yo quien te enseñe a manejar la frustración.
  2. Te pongo límites porque ME amo. Quiero poder dar vuelta la mirada sin morir de preocupación.
  3. La mamá y el papá son la piedra sobre la que construyes tu casa. Si la piedra se quiebra, la casa se cae.  Quiero que sientas y sepas que puedes pisar firme…  Grita, patalea, desbórdate… mamá sigue aquí y te ama igual.
  4. El que mucho aprieta, poco abarca. Pocas reglas bien puestas, todo lo demás es negociable.  Si es una regla, trataré con todas mis fuerzas de ser consistente, así siempre sabrás a qué atenerte.  Si es negociable, aprendamos juntas a ganar un poco y perder un poco, te servirá mucho después en la vida.
  5. Debo hacerte muchas preguntas. Es mejor que el límite venga de tu propio razonamiento, que practiques desde ahora a distinguir lo que te conviene de lo que no.
  6. “NO” no es un comportamiento, debo darte una alternativa. En lugar de “no corras” es preferible decir “dame la mano para caminar juntas”.
  7. Es muy bueno que quieras probar tu “poder”. Algunas veces puedes ganar, refuerza tu autoestima.
  8. Grita “PAZ”. Cuando pierdas el control,  y sobretodo cuando yo siento que pierdo el control, gritemos PAZ, respiremos y contemos hasta diez.  Cuando estemos más tranquilas, siempre podremos conversar.  Somos un equipo, llevamos juntas casi dos años y los que están por venir, seguro que podemos encontrar la forma de entendernos.
  9. Debo mantener tu tanque lleno. Así como los autos funcionan con combustible, las hijas funcionan con amor.  Debo mantener tu tanque lleno para que el momento de una crisis tengamos algo sobre lo que funcionar.  Esa es una regla para la mamá: nunca, nunca dejar que tu tanque se vacíe.
  10. Esto es un ensayo… quiero ver cuando tengas 16!