La tía del parvulario

La tía del parvulario,  la que te recibe todas las mañanas.

La tía cuyo nombre fue el primero que aprendiste.

La misma que te acompaña al baño cuando lo necesitas.

La que, a la salida, me cuenta que no estuviste triste pero que todavía no quieres hablar.

La tía de la que te despides con una sonrisa moviendo tu manito.

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Esa tía del parvulario.  La que ahora está embarazada.

Lo notaste?  Tienes alguna pregunta?

 

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Tres Cosas Que Quiero Que Sepas De La Madre Biológica De Mi Hija

Autor: Jennifer Galan

Traducción Libre

Artículo Original: Three Things I Want To Tell You About My Daugther´s Birth Mom

 

  1. Sí, era una adolescente. pero no era una “Teen Mom”

Sé que todas hemos sentido los celos y rabia que produce la agonía de la infertilidad -ese sentimiento de “Yo no puedo tener UN bebe, pero las adolescentes se quedan embarazadas en un santiamén”.  Es el mismo sentimiento que tienes cuando “Ellos apenas pueden con los hijos que tienen y ella está embarazada de nuevo”.  Y es un sentimiento deshumanizante y está completamente mal.

Lo entiendo.  Ser infértil es duro.  Pero estamos hablando de seres humanos.  Mujeres que,  pesar de su edad o nivel de ingresos, son personas que viven y respiran y se enfrentan a una de las situaciones más aterradoras imaginables.  La madre biológica de mi hija era joven cuando dio a luz y sabes algo? Lo hizo!  Pujó a través del dolor, se enfocó y tomó una decisión que haría temblar a la mayoría de adultos.  Entonces sí, no era una “adolescente embarazada y fabulosa”.  No es una estadística.  No es alguien a quien debieras tenerle rabio o celos.

 

  1. Mi hija no “tiene suerte de estar con nosotros”.

Saltábamos de alegría cuando no enteramos que habíamos sido elegidos por una futura madre para ser los padres de su hija.  Tanto de nuestras vidas estaba siendo consumido por la espera y la esperanza de una adopción -estábamos extasiados!.  Pero como dijo Jody Landers “Un niño nacido de otra mujer me dice “Mamá”.  No se pierdan en mi la magnitud de esta tragedia y la profundidad de este privilegio”.

 

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La adopción es, en su núcleo, trauma.  Ningún niño tiene suerte de ser movido de una madre a otra -sin importar el nivel de ingresos o clase social o privilegios.  Si has tenido la excepcional experiencia de escuchar los gritos de angustia de una madre sin su hijo en sus brazos, sabes que la familia adoptiva no tiene suerte y tampoco la tiene el niño.

En ese momento, habríamos hecho cualquier cosa para hacer que su madre se sienta completa y con esperanzas otra vez.  Y si tú has tenido la experiencia de mecer a una niña que llora porque simplemente no entiende qué fue lo que hizo para ser colocada en tus brazos hace tantos años -ella no estaba bien?  Estaba siendo castigada? Porqué tiene ser adoptada? Tu sabes que tu hija querida, por más de todo lo que la amas, por más de que es ella quien complete tu familia, no tiene suerte.  Tenemos una hermosa relación con su madre biológica y eso sí es una suerte.

 

  1. Ella es parte de mi familia y la defenderemos y pelearemos por ella hasta la última gota.

Esta mujer, esta increíble mujer, que no solo nos encomendó a su hija, pero que nos ha confiado su corazón y amistad?  Ella es sagrada para nosotros.  Ella es parte de nuestra familia, en nuestro círculo más cercano.  No vamos a permitir burlas.  No vamos a permitir especulaciones o malos tratos.  Preferimos perder un amigo que romper la confianza que ella ha depositado en nosotros.  Puede ser que no estés de acuerdo con nuestras elecciones como padres, acerca de la apertura, con la investigación, o con la manera en la que manejamos esto, pero la suma final es que ella hizo a nuestra hija.  Podríamos mover el cielo y la tierra para ayudarla, amarla, protegerla y defenderla.  Su ADN es parte de nuestras vidas todos los días.  Ella es parte de nosotros como nosotros somos parte de ella.  Y si eso molesta a algunas personas, entonces pueden ir a buscar otras “familias adoptivas” a las que sí quieran conocer.

Pequeña Mulyo

Sigo encontrando artículos y opiniones que hacen ver a la adopción como el resultado de la suma de un mundo de atrocidades.  Tal vez sea cierto.  Si como sociedad elimináramos las diferencias económicas, la violencia de género, educáramos en sexualidad… tal vez no existirían niños susceptibles de ser adoptados… y tal vez es eso lo que debemos buscar…

Pero le agradezco a Nabi, adoptada adulta, por el último párrafo de esta carta… porque aunque nuestras historias comiencen como una suma negativa, las madres adoptivas tratamos de llenar la vida de nuestras hijas de número positivos… ojalá que, al final, el resultado cambie…

Captura

 

Las alas de Nabi

Mi querida y pequeña Mulyo, si pudiera estar contigo, si pudiera hacerte llegar estas palabras de algún modo, aunque sea solo para servirte de consuelo, no dudes un instante que lo haría, no dudes que haría lo que fuera por estar ahí, acompañándote en tu soledad, en tu angustia, en tu miedo y tu incomprensión.

Se que llevas ya demasiado tiempo en ese lugar que tanto odias, que tanto temes, encerrada como si de una presa se tratara, sin entender nada de lo que ocurre a tu alrededor, porque aún no tienes edad ni capacidad para ello, sin saber que has hecho que sea tan grave para merecer estar ahí, pero tranquila, tu no has hecho nada malo. No eres una niña mala como están consiguiendo que creas que eres. No eres mala, recuerdalo siempre, borra esa idea de tu mente, porque no es real, y solo conseguirás que te atormente…

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Cuánto tiempo?

Lo entiendo, el primer lugar de un niño es con su familia de origen.  Lo entiendo y lo comparto.  Aún siendo madre adoptiva.

Lo entiendo, cómo se determinan las “inhabilidades parentales”?  Quién las determina?  Cuánta discrecionalidad hay en cada proceso?  Cuántas veces se equivocan?

Lo entiendo, hay que trabajar con las madres para generar capacidades parentales.  Sí, lo comparto.  De hecho, en un futuro cercano, pienso involucrarme en un proyecto al respecto.  Complejo siendo yo una madre adoptiva pero no puedo quedarme con la espina.

Hay tantas notas en Internet de adoptados adultos expresando cómo la adopción no era la única opción.  Como nadie hizo algo por sus madres biológicas para ayudarlas a conservar a sus hijos.  Ahora también, hay tantas notas de madres biológicas que han logrado recuperar a sus hijos después de años de batallas legales.

Pero mientras se empodera a las madres biológicas… mientras se resuelven los temas judiciales… mientras se trata de lograr esta prioridad de mantener los lazos de sangre… qué pasa con los niños?

Cuánto tiempo podemos esperar a que el sistema funcione?  Supongo que la respuesta depende del actor.  Yo, como madre adoptiva, digo: poco tiempo, menos de 1 año, porque los niños merecen crecer en una familia que los proteja y apoye adecuadamente.  Por lo que he leído, un adoptado tal vez diría que el tiempo suficiente para no sentir la herida de la separación.  Una madre biológica tal vez diría, todo el tiempo necesario…

Cuánto tiempo?  Mientras los niños crecen en instituciones u hogares de acogida que no garantizan sus derechos… Cuánto tiempo? Mientras se reducen sus oportunidades de ser adoptados porque siempre se prefiere “un bebé”?  Cuánto tiempo?

 

Hay tanto que hilar en este tema… el artículo completo en este enlace:

http://impresa.lasegunda.com/2016/10/14/V/fullpage#slider-6

 

 

HACIA AFUERA

“Las familias se forman de distintas maneras.  Y una de esas maneras es la adopción.  Somos igual que cualquier otra familia tradicional, hay un papá, una mamá y dos hijas que viven en un mismo hogar con amor y respeto.”  Ese era mi discurso.  Lo que yo creía que “los de afuera” necesitaban saber.  No más. No menos. Pero nunca es tan sencillo, verdad?

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Cómo le explico a la enfermera de urgencias tus antecedentes médicos?  Aunque sólo sea eso lo poquito que sé…

Cómo le explico a la profesora de la escuela que hoy llegamos tarde porque anoche volviste a tener pesadillas?  Y sí, puede ser que tenga que ver más con una sobredosis de azúcar que con tu adopción, yo ya lo sé… pero ella lo sabe?

Cómo le explico a la abuela que me ayude a manejar tu ansiedad con la comida?  Que sí, la pediatra te puso a dieta pero para la sensación de hambre te trae recuerdos que hacen que se sienta diferente y por eso te voy a dar esa galleta.

Cómo le explico al sobrino favorito porqué tu no estuviste en mi vientre?  Él ya tiene 5 años y sus preguntas son más complejas que las tuyas.

Cómo le explico a estos amigos que no hemos ido a ver la última película porque no estás lista? Que todavía no sabemos cómo reaccionará tu cerebro y seguimos buscando un diagnóstico.

Cómo le explico a esas compañeras del parque que, aunque tengas tantos años, tu todavía no te sientes segura lejos de mí?  Y no se trata de sobreprotección sino de respetar un miedo que para ti es bastante real.

 

Qué dices cuando no quieres decirlo todo?  Cómo le dices al mundo que somos iguales pero diferentes?  Cómo educas a los otros sobre adopción sin dar lecciones sobre el cortisol en el cerebro o el trauma de apego y la resiliencia?  Cómo explicas ciertas situaciones sin vomitar la historia de tu origen?

“Las familias se forman de distintas maneras.  Y una de esas maneras es la adopción.  Ellas son mis hijas y, al igual que todas las mamás, voy descubriendo en el camino lo que les gusta y lo que no, lo que sirve y lo que no, lo que puede ser y lo que no.  Y, al igual que todas las mamás, voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que crezcan sanas y, sobretodo, felices.”