Los pañales de I.

I. debe salir de los pañales. Lo sé, me dirán que eso depende de ella y no de mí. Pero la verdad es que la talla más grande está comenzando a lastimar sus piernitas, así que I. debe salir de los pañales.  Pero A. no quiere!

Para dejar el pañal, hemos hecho todo lo que sugieren los expertos.  Esperamos a que I. domine lenguaje y postura, aunque todavía debemos ayudarla a bajar sus pantalones.  Compramos cuadritos de sus personajes favoritos y una pelela cómoda, que ella misma eligió.  Le hemos explicado la dinámica y lo que se espera de ella.  I. ha respondido maravillosamente!

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Lo que nunca preví es que lo más difícil de sacar a I. de los pañales son los celos de A.!  I. avisa que necesita el baño y A. tiene ganas inmediatamente.  Así que termino con una llorando en el suelo porque no quiere esperar o con otra mojada porque no pudo aguantar (y una frustración de madre insuficiente que da para contar!).

Pasa que yo no me había dado cuenta que “ir al baño” se convirtió en el espacio que A. tenía con su mamá.  Ella avisa y mamá deja cualquier cosa para acompañarla.  Y más de una vez nos quedamos jugando (tengo un par de juegos de palmas de manos que hacemos mientras ella intenta hacer popó porque eso de la fibra en la dieta no se da muy bien en mi casa).  Suelo sentarme en el suelo, así que es cuando estoy a su nivel y puedo verla a los ojos.  No tengo distracciones para escuchar lo que tiene que contarme.  Es tal vez el único momento en que estamos sólo las dos.  Es el tal vez el único momento en que soy 100% mamá de A. (me conmueve pensar como las relaciones buscan el más mínimo espacio para afianzarse, como una plantita en el desierto que sobrevive con unas pocas gotas de agua).

“Ir al baño” es también una de las razones por las que ella percibe que su mamá está orgullosa.  La verdad es que mis hijas me llenan el alma todo el día.  Sin embargo, creo que pocas veces soy lo suficientemente enfática en demostrárselo.  E “ir al baño” recibe una felicitación y un abrazo, siempre.  Es evidente que A. quiera ese tipo de atención, que busque complacer a su mamá.  Todos lo hacemos (tratar de complacer a nuestros seres queridos)!

Y, por último, “ir al baño” es su espacio de autorealización.  Es por lo que ella se siente orgullosa de sí misma.  Es lo que la convierte en la niña grande; lo que ella podía hacer y que su hermana todavía no. Es sorprendente lo poco que valoramos los adultos el empoderamiento que tiene la autosuficiencia en las niñas pequeñas.

Yo trato de evitar las comparaciones, pero siempre me maravillo de lo habilidosa que es I. para seguir los pasos de su hermana mayor.  Lo que nunca noté es que, en consecuencia, el éxito de A. es efímero, sus logros son pequeños porque su hermanita, dos años menor, también puede hacerlo. Debe ser muy confuso para A. ser comparada con su hermana menor (es como bajarla de nivel) y que, al mismo tiempo, se le pidan cosas de niña grande.  Como  se supone que ella puede hacerlo, su esfuerzo se da por descontado. Que poco motivador!

Como su mamá, he tomado la tarea de impulsarla a hacer cosas nuevas sin dejar de valorar lo que ya ha logradoQue comience a competir consigo misma.  Trato de explicarme con un ejemplo: ahora que I. avisa que va al baño, el pedido para A. es que ella haga el proceso completo (go, whipe, flush, wash) con menos ayuda.  Y debo recordarme que para ella también es un proceso.  Al igual que acompaño a I. a dejar los pañales, debo acompañar a A en este nuevo nivel.   Que hay días en que lo hará totalmente sola y otros en los que simplemente no.

Y por el otro lado, cuidar que I. sepa que lo suyo es un logro también, que igual estoy orgullosa de ella. Que no se trata de quién lo haga mejor o más rápido.  Que hay ritmos individuales.  Que se esperan cosas diferentes de cada una porque tienen edades, habilidades y hasta personalidades diferentes (aunque a veces se me olvida!).

 

 

 

 

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Dolor de Corazón

No creas que no lo he notado.  Cuando juegas, sueles decir “papá cuida bebé”.  Y claro, papá es quien te cuida.  Mamá está mientras no tenga otra cosa que hacer.  Papá siempre está para tí.

Admito que me duele el corazón.  Admito que tengo culpa porque supongo que tu hermana sí recibe más dosis de mamá, ya que ella sí juega a que “la mamá cuida al bebé”.

Culpas de maternidad. Dolores de corazón.  Hago lo mejor que puedo pero sé que no es suficiente.  Siempre voy a estar en deuda contigo, hija.

Pero también tengo una especie de alivio.  Alivio de saber que sabes que papá está para ti.  Que estés tan segura de que puedes confiar en él.  Créeme hija, no existe mejor aliado que tu padre.  Tienes mucha suerte de que sea papa quien te cuide, mi bebé…

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El Mantra 2: Límites, hábitos y convivencia social.

I.,  ahora tienes 2.  Los terribles 2 para I. y los tremendos 3 de A.  Mercy!!  Supongo que, mi querida I., tus terribles 2 comenzaron antes de tiempo, ya que te empeñas en seguir apresurada los pasos de tu hermana mayor.  Y con el carácter que tienes! “No mamá! Yo sola!” debe ser, sin duda, tu frase favorita.

Los límites… oh! pequeña I.,  ahora la cosa se pone seria.  Mantengo todo lo dicho en mi mantra anterior.  Y con más años de circo, le voy a agregar un par de cosas:

  • No te preocupes, no me lo tomo personal.  Enójate todo lo que quieras que la mamá seguirá en pie a tu lado.
  • Hay una diferencia entre límites, hábitos y convivencia social:
    • Los límites los ponemos por tu seguridad y bienestar y por la seguridad y bienestar de los que te rodean. Lamento mucho que el cinturón del asiento del auto te incomode tanto, hija, pero no vamos a ir a ningún lado sin que tu estés correctamente sentada en tu silla.  Sola no! La calle se cruza de la mano de un adulto!.  Sé que te encanta el helado pero una bolita es suficiente.  Sé que quieres seguir jugando y el reloj dice que es hora de dormir.  No muerdas a tu hermana!  Si tienes ganas de morder, dale con este cojín! No lanzar juguetes!  Puedes golpear a alguien! (y todavía no encuentro una salida aceptable que te libre de esa energía).
    • Tengo que trabajar en los “peros” porque, según los entendidos, decir pero es desestimar tus emociones.  Se supone que debo decir “quieres seguir jugando Y es hora de dormir… qué hacemos?” Y darte un pequeño espacio para controlar tu ambiente.  Tal vez así logremos bajar un poco tu frustración.
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    • Los hábitos se enseñan con el ejemplo. Lavarse dientes y manos, saludar, decir por favor y gracias.  Esos no son límites, son ejemplos.  Las hijas aprenden de lo que ven más que de aquello por lo que se les regaña.
    • La convivencia social. Compartir y respetar turnos.  Hija mía!  No sé si la lección es para ti o para mi.  A veces siento que siempre llevas las de perder con tu hermana mayor.  Ella llora más fuerte y para mí es más fácil hacerle caso a la pena que a la ira.  Porque tu eres de las que se enoja.  Pequeña mía, mamá trabaja conscientemente en tratar de ser justa.  Sé que de esta mamá imperfecta surgen muchas de tus motivaciones morder o lanzar o llorar de rabia. Perdóname todos mis errores.

Pequeña I., te amo con toda el alma.  Tengo la impresión de que esto del crecimiento es más complejo para ti que para A.  Finalmente, ahora mamá está compartida y no puede darse el lujo de estar con cada una de ustedes al 100% ayudando a regular emociones.  Vivan las culpas maternales!  Pero sabes algo?  Creo que eso también te hace crecer.   Te veo más segura que tu hermana, más exploradora, más autónoma… hasta puedo arriesgarme a decir que tienes un mejor estilo de apego seguro.  Mamá tiene que aprender a lidiar entre tu necesidad de autonomía y lo que (sobreprotectora) cree que es adecuado para una nena de 2 años.  Tal vez, cuando yo confíe más en tí y tus habilidades tendremos que poner menos límites!  

DEPRESIÓN POST 8-M

Siempre supe que tendría que volver a trabajar.  Siempre creí que sería más duro para mis hijas que para mí.  Pero la verdad es que después de re-postear videos y comentarios sobre la igualdad de género y las misma oportunidades laborales para las mujeres, he entrado en depresión.

Una mujer de verdad debe elegir entre su vida profesional y su familia.  Yo, tontamente graduada de ingeniera en medio ambiente, al menos en mi país, no tengo oportunidad de un trabajo a medio tiempo que me permita estar con mis hijas.  Además, después de pasar casi 4 años en casa criándolas, ya “no tengo experiencia” y estoy “fuera del rango de edad” para las ofertas de empleo que he encontrado.

Y claro, puedo comenzar a contarles cuánto el ser madre ha mejorado mis competencias.  O incluso el cómo ser madre debería ser un trabajo reconocido y remunerado porque está comprobado que los niños que crecen con sus madres en casa son más productivos para la sociedad en un futuro.  Sí, claro, deberían pagarme por esto.  Tal vez en algún minuto utilice mis conocimientos académicos y realice una evaluación costo-oportunidad de la maternidad.

Y también esta la opción de ponerse un negocio propio, pero es dejar, definitivamente, mi carrera de lado.  Y es eso lo que me molesta.  Saber que he estudiado 15 años de mi vida para dedicarme a algo que “no es lo mío”, porque la ventana se cerró.  Lo estoy pensando, mucho.  Por la inversión necesaria, porque sea algo motivador, por el duelo que implica saber que no puedes tener las dos cosas (maternidad y carrera profesional).

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Sinceramente, creí poder decirles a mis hijas que , cuando grandes, ellas pueden ser lo que quieran ser.  Sin embargo, me doy cuenta que la verdad es que espero poder influenciar su decisión hacia una carrera, si quieren estudiar una, que les permita manejar sus propio horarios.

Así no tendrían que pasar por la pena de elegir.

FROZEN y la Educación Emocional de mis Hijas

He llegado a ese punto en mi maternidad en donde he visto Frozen (Una Aventura Congelada) más veces de las que puedo contar.  Y cada vez más, me divido entre la euforia que siente mi hija mayor cuando Elsa eleva su castillo de hielo y lo terriblemente manejadas que están las emociones en las películas de Disney.

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A la hora de dormir, cuando estamos repasando nuestro día, es así como yo intento contarle alguna parte de la película:

  • Elsa tiene magia. Todos tenemos magia, se llama “emoción”.  Tu también tienes magia.  Recuerdas la rápido que puede ir tu bicicleta cuando estás feliz?   Cuando Elsa está feliz, construye muñecos de nieve.  El también miedo es una emoción.  Te acuerdas cuando estabas asustada de ir a la guardería?  Qué hicimos para sentirnos valientes y entrar?  Cuando Elsa está asustada, su magia se escapa.  Conoces otras emociones?  Está la tristeza.  Cuando tú te pones triste, generalmente quieres una abrazo de la mamá hasta que se te pase.  Cuando Elsa se pone triste, todo la habitación se pone fría.  También está la rabia.  Tu hermana muerde cuando está enojada y tú le pegas manotazos.  Cuando Elsa está enojada, puede congelar a alguien.  Todas las emociones está bien pero no podemos ir por ahí congelando gente.  Hay que aprender a usar la magia!

 

  • Elsa y Ana estaban jugando en el salón y Elsa golpeó a Ana en su cabecita. Estaban jugando, no fue apropósito.  Elsa ama a su hermana, no quería golpearla.  Pero fue un accidente.  Recuerdas alguna vez que tu hermanita se ha caído mientras jugaban?  Cuando pasa un accidente, lo importante es encontrar una solución.  Y muchas veces es necesario pedir ayuda.  Elsa pidió ayuda a sus papás.  Si pasa un accidente, como que tú o tu hermana se golpeen, o se rompa algo, o incluso si sólo es que se derrama el jugo, tú puedes pedir la ayuda de papá y mamá.  No importa lo que sea, papá y mamá están aquí para ayudarte, siempre.

 

  • Esla tiene mucho miedo. Está asustada de lo que su magia puede hacer.  Los papás de Elsa también están asustados.  Le dijeron a Elsa que tiene que ocultar su magia: “Ocultalo y no sientas”.  Le hicieron creer que era peligrosa.  Eso está muy mal!  Además, no se puede hacer!  La magia, las emociones, se sienten.  Son parte de vivir.  Lo importante es saber qué hacer con ellas, cómo expresarlas.  Pero los papás de Elsa cerraron la puerta.  Entonces Elsa se quedo sola, triste y asustada.  Alguna vez te has sentido así?

 

  • Cuando los papás cerraron la puerta, Ana también se quedo sola y triste. Ella no entiende porque Elsa ya no quiere jugar.  Ella cree que hizo algo para enojar a Elsa.  Cómo te sientes tú cuando tu hermanita no quiere jugar contigo?   Ana no quiere estar sola. Por eso, en la fiesta, ella busca un amigo.  Alguna vez te has sentido sola? Tienes amigos en la guardería? (Pensamiento de mamá: Por lo pronto, lo vamos a dejar ahí.  El tiempo mismo te enseñará que no se puede confiar en todos los “amigos”).

 

  • Yo creo que los papás de Elsa y Ana se equivocaron. Debían enseñar a Elsa a usar su magia y, en cambio, cerraron la puerta.  Cuando lo hicieron, sus hijas se quedaron solas, tristes y asustadas.  Elsa cree que su magia es peligrosa y Ana cree que hizo algo mal y por eso su hermana ya no quiere jugar con ella.  A veces, los papás y las mamás también se equivocan (Pensamiento de mamá: aunque sea con la mejor intención…).

 

  • Como Elsa todavía no sabe controlar su magia, sus emociones, se le escapa en la fiesta. Los invitados se asustan.  Elsa se asusta porque no quiere lastimar a alguien, por eso sale corriendo.  Cuando Ana mira la magia de Elsa, ella entiende y quiere ayudar a su hermana.  Ana entiende porque la puerta de Elsa estaba cerrada.  Ana entiende que Elsa sólo tenía miedo de lastimarla.  Muchas veces, para entender a las personas, debemos saber qué es lo que verdaderamente les pasa, qué es lo que sienten.  Eso se llama empatía.

 

  • Ana ama a su hermana y la perdona. La perdona por haber golpeado su cabecita, la perdona por haberla dejado sola.  Y corre atrás de Elsa para decirle que la ama y que juntas podrán aprender a usar la magia, a expresar sus emociones sin lastimar a alguien.

 

  • Cuando Elsa canta “Libre Soy”, aprende a controlar su magia. Es la primera vez que ella se permite sentir todas sus emociones.  Es la primera vez que ella acepta su magia como parte de sí.  Eso es muy bueno, nuestras emociones son parte de quienes somos.  Y gracias a eso, ahora Elsa sabe construir castillos con su magia.

 

  • Ana encuentra a Elsa y le pide que regrese pero Elsa todavía está muy asustada. El miedo la domina.  Por eso se le escapa su magia de nuevo.  Y por eso los malos logran atraparla.  A veces, las emociones nos controlan y se nos escapan, y no siempre resulta como a una le gustaría.  Te acuerdas cuando te enojaste tanto que lanzaste esa taza y se rompió?

 

  • Kristoff trata de ayudar a Ana a sentirse mejor. Por eso la lleva donde los doctores troll.  Y por eso regresa cuando Ana se queda sola en el castillo.  Eso es lo que los amigos de verdad hacen, se ayudan.  Te acuerdas cuando caíste del resbalín y C. te dio la mano para que te puedas levantar?  Qué bueno es tener amigos!  Qué bueno es poder confiar en tus amigos!

 

  • Al final, los malos quieren atrapar a Elsa. Y Ana lo evita.  Ana ama a su hermana y la quiere proteger.  Elsa ama a su hermana y la quiere proteger.  Y es ese amor de hermanas el que hace que el verano regrese al reino.  El amor salvó a las hermanas.  Sabes algo? No importa cuántas veces tú y tu hermana se peleen, el amor de hermanas siempre va a estar ahí.  Tu hermana siempre va a estar ahí.  Ama a tu hermana, hija, protégela, acompáñala, enséñale, perdónala.  Ella te va a amar, proteger, acompañar, enseñar y perdonar de regreso.  Amas a tu hermanita?

 

El amor de hermanas.  Tal vez, después de todo, la emoción que más importa, el amor, no está tan mal manejada en esta película.