La Mudanza

Por situaciones del destino, me veo obligada a regresar a la casa de mi infancia.  Veo estas paredes y, aunque sé que lo son, no las siento mías.  Utilizo estas cosas prestadas, me alimento de comida regalada, duermo en una cama que no tiene mi olor.

Saludo y abrazo a personas con las que no tengo relación, aun cuando son mi familia de sangre.  Me siento desconectada de estas conversaciones sobre experiencias que yo no he vivido.  Me siento perdida en esta ciudad cuyas reglas no conozco.

Debo cuidar todo lo que digo y todo lo que hago para no herir a las personas que están tratando de ayudarme.  Porque, además de todo, se supone que debo sentir agradecimiento por estar aquí.  Por tener un lugar a donde llegar, en el que no quiero estar; por estas personas que me aman, pero que no entienden lo que me sucede.

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Me siento atrapada, asustada… quiero dejarlo todo y volver.  Sé que la situación anterior no era ideal, pero al menos sentía alguna especie de control.  Era mi vida.  La que yo construí cuando deje este lugar que me invade con sus recuerdo solitarios.

No estoy comparando mi vida con la de nadie, pero si yo, con 35 años y 2 tarjetas de crédito, me siento tan vulnerable como me siento ahora… no puedo ni llegar a imaginar lo que siente una niña que es movida de un hogar de acogida a otro.

 

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CÓMO SE SIENTE UNA MAMÁ POR ADOPCIÓN?

Por qué las madres adoptivas no cuentan toda su historia?  Esa fue la pregunta que me quedó dando vueltas.  La primera respuesta es directa y sencilla, porque es también la historia de mis hijas y quiero (debo) resguardar su intimidad.

La segunda respuesta es más compleja y creo que se parece al sentimiento que algunos adoptados dicen tener para con sus padres adoptivos: se supone que debo “aceptar y agradecer” mis circunstancias. Después de todo fui yo quien peleó contra la biología y logró ser madre por la fuerza de la ley.  Yo busqué esta maternidad durante tantos años, esto fue para lo que firmé -en mi caso, literalmente.  Y después de pelear tanto, no se supone que estés conflictuada con tu maternidad…

 

Muchas de las reflexiones que siguen en esta entrada, me parece que son sentimientos que no son ajenos a las madres biológicas, a la maternidad en general.

– Me siento mamá.  En el día a día, cientos de decisiones, acciones y omisiones de crianza son mías.  Comidas, pañales, tiempos de pantallas, fiebres…  En el día a día, ni me acuerdo de la adopción.

Me siento bendecida, feliz y completa.  He aprendido y crecido mucho como ser humano durante estos tres años de maternidad.  Y te voy a ahorrar los detalles porque creo que no esto lo que quieres leer y porque además estoy segura que es un sentimiento que comparten todas las maternidades.

Solo quiero detenerme en una cosa: mi proceso de adopción me hizo re-evaluar mi relación con Dios, el Universo, la Energía o como quieras llamarlo.  De todas las niñas susceptibles de adopción, me tocaron ellas.  De todos los posibles adoptantes, fuimos nosotros.  Y de todos los posibles momentos, fue en ese preciso instante.  Ser mamá por adopción me devolvió la Fe.

Me siento cansada, hambrienta, frustrada y perdida.  No he dormido una noche completa desde hace 3 años, no he terminado un taza de té mientras sigue caliente y tengo un máster en ciencias y una carrera profesional que se fueron por el coladero cuando decidí ser madre de tiempo completo.  Y todos estos sentimientos son comunes a las maternidades en general.

Me miro en el espejo y no me reconozco: ojerosa, flaca, sin maquillar.  No sé quién es esta persona que, de un día para el otro, no tiene más tema de conversación que el virus que acecha por el parvulario.  Me extraño a mí misma.  Me hacen falta mis libros y debates, mis opiniones controversiales y mis propios proyectos.  Y tengo muy claro que no debería ser así pero fue.  Y esta construcción de una nueva identidad de madre, mujer, esposa, hermana, amiga… pasa en todas las maternidades.

Lo que sí creo que es que las adoptivas tomamos la decisión de convertirnos en mamá con más conciencia.  Me parece que, en la mayoría de los casos, pasamos por un proceso de formación en donde se enseña y valora el vínculo de apego seguro y la importancia del “ser, estar, constancia y consistencia” para formarlo.  Me quedé en casa porque teníamos que aprehendernos como madre e hija(s).  Y eso solo se puede hacer estando juntas.  En este punto sí “acepto y agradezco” mis circunstancias.

– Me siento protectora y asustada.  No hay nada, absolutamente nada, que yo no haría por mis hijas.  “Mamá leona” no alcanza, ni siquiera, a comenzar a describirlo.  Y estoy asustada de que no sea suficiente. Y ese es un sentimiento que  creo que también comparten todas las maternidades.

Quiero, no obstante, detenerme en esta sensación de que tengo razón para tener más miedo que muchas madres biológicas porque soy consciente que mis hijas tienen vulnerabilidades especiales. Y estoy aterrada de que la primera que pueda hacerles daño sea yo misma con mi sobreprotección y expectativas.  Quisiera protegerlas incluso de mí misma.

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Ahora, seguro que me pasan cosas porque soy adoptiva, que de otra forma no habrían sido, entre las que puedo reconocer:

– Tengo mi propia mochila.  Más allá de resolver los conflictos con mi propia madre, que todas deberíamos hacerlo, y mi condición de “hembra infértil”, que llega a ser tema en la adopción; la “formación” que recibí (y sigo buscando) en apego, trauma, epigenética, neurobiología… me separa de otras mamás biológicas.  Puedo hablar del Bowlby y Winnicott y Jung casi como cualquier profesional, cuando la conversación más importante para mis amigas de baby-shower es cuándo retirar el biberón.  Así, como si la decisión fuera de ellas y no responder a una necesidad de sus hijos.  Debo morderme la lengua frente a tipos sutiles de maltrato, como dejar llorar a mis sobrinos o amenazarlos con una nalgada.  Así, como si la negligencia y la violencia no tuvieran consecuencias.  Me tratan de “sobreprotectora”, “hipersensible” y, mi favorito, “mamá hippie”.

Y sinceramente creo que si hay algo que deberíamos compartir biológicas y adoptivas es un poquito de conciencia en la crianza.

– Me siento ignorante y culpable: A pesar de todo lo leído, debatido, informado… todavía no sé si esa rabieta, esa pesadilla, ese comportamiento particular tienen que ver con el hecho de que somos familia por adopción o son reacciones normales en todas las niñas pequeñas.  Y cuando le doy vueltas, porque le doy vueltas, me siento culpable de pensar que “algo malo puede estar pasando” por el hecho de ser adoptivas.  Y tengo miedo de que la culpa no me deje ver si algo de verdad está pasando y deberíamos buscar ayuda.

– Me siento atada de manos.   Sí, el tema de los antecedentes médicos, es tema.

– Tengo “lentes de adopción”.  Ya no veo, escucho, leo… nada sin pasarlo por el filtro de la adopción.  Sabes lo que me cuesta ver “Masha y el Oso” o “Tangled” (Enredados) con mis hijas?  Cuánto me enredo en las explicaciones que muchas veces sólo me interesan a mí? (para que veas lo chalada que estoy, mira mi otra entrada GREY)

– Mi objetivo primordial es su “expresión emocional”.  Me detengo más de la cuenta en que expresen y entiendan las emociones que las atraviesan y desbordan (mucho más de la cuenta, mira mi otra entrada FROZEN).  En que reconozcan y empaticen con lo que les pasa a los demás.  Por qué?  Porque quiero que pase… quiero que en 10 años más (?) me griten a la cara “Tú no eres mi mamá” y puedan mostrar la rabia o pena que eso les ocasiona.  Necesito que, cuando lo sientan, sea lo que sea que sientan, lo reconozcan para que puedan integrarlo a su historia de vida.  Necesito que sepan que se pueden enojar con la mamá, o llorar con la mamá, o mandar a la mierda a la mamá, que ella va a seguir de pie, a su lado, siempre.

 

Seguro que hay más cosas por ahí.  Estas son las que puedo ver.  Estas son en las que estoy trabajando.  Seguro habrán más sentimientos, en la medida en la que nuestras historias de vida se sigan tejiendo.  E igual que mi deseo para ellas, espero poder reconocerlos e integrarlos.

FROZEN y la Educación Emocional de mis Hijas

He llegado a ese punto en mi maternidad en donde he visto Frozen (Una Aventura Congelada) más veces de las que puedo contar.  Y cada vez más, me divido entre la euforia que siente mi hija mayor cuando Elsa eleva su castillo de hielo y lo terriblemente manejadas que están las emociones en las películas de Disney.

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A la hora de dormir, cuando estamos repasando nuestro día, es así como yo intento contarle alguna parte de la película:

  • Elsa tiene magia. Todos tenemos magia, se llama “emoción”.  Tu también tienes magia.  Recuerdas la rápido que puede ir tu bicicleta cuando estás feliz?   Cuando Elsa está feliz, construye muñecos de nieve.  El también miedo es una emoción.  Te acuerdas cuando estabas asustada de ir a la guardería?  Qué hicimos para sentirnos valientes y entrar?  Cuando Elsa está asustada, su magia se escapa.  Conoces otras emociones?  Está la tristeza.  Cuando tú te pones triste, generalmente quieres una abrazo de la mamá hasta que se te pase.  Cuando Elsa se pone triste, todo la habitación se pone fría.  También está la rabia.  Tu hermana muerde cuando está enojada y tú le pegas manotazos.  Cuando Elsa está enojada, puede congelar a alguien.  Todas las emociones está bien pero no podemos ir por ahí congelando gente.  Hay que aprender a usar la magia!

 

  • Elsa y Ana estaban jugando en el salón y Elsa golpeó a Ana en su cabecita. Estaban jugando, no fue apropósito.  Elsa ama a su hermana, no quería golpearla.  Pero fue un accidente.  Recuerdas alguna vez que tu hermanita se ha caído mientras jugaban?  Cuando pasa un accidente, lo importante es encontrar una solución.  Y muchas veces es necesario pedir ayuda.  Elsa pidió ayuda a sus papás.  Si pasa un accidente, como que tú o tu hermana se golpeen, o se rompa algo, o incluso si sólo es que se derrama el jugo, tú puedes pedir la ayuda de papá y mamá.  No importa lo que sea, papá y mamá están aquí para ayudarte, siempre.

 

  • Esla tiene mucho miedo. Está asustada de lo que su magia puede hacer.  Los papás de Elsa también están asustados.  Le dijeron a Elsa que tiene que ocultar su magia: “Ocultalo y no sientas”.  Le hicieron creer que era peligrosa.  Eso está muy mal!  Además, no se puede hacer!  La magia, las emociones, se sienten.  Son parte de vivir.  Lo importante es saber qué hacer con ellas, cómo expresarlas.  Pero los papás de Elsa cerraron la puerta.  Entonces Elsa se quedo sola, triste y asustada.  Alguna vez te has sentido así?

 

  • Cuando los papás cerraron la puerta, Ana también se quedo sola y triste. Ella no entiende porque Elsa ya no quiere jugar.  Ella cree que hizo algo para enojar a Elsa.  Cómo te sientes tú cuando tu hermanita no quiere jugar contigo?   Ana no quiere estar sola. Por eso, en la fiesta, ella busca un amigo.  Alguna vez te has sentido sola? Tienes amigos en la guardería? (Pensamiento de mamá: Por lo pronto, lo vamos a dejar ahí.  El tiempo mismo te enseñará que no se puede confiar en todos los “amigos”).

 

  • Yo creo que los papás de Elsa y Ana se equivocaron. Debían enseñar a Elsa a usar su magia y, en cambio, cerraron la puerta.  Cuando lo hicieron, sus hijas se quedaron solas, tristes y asustadas.  Elsa cree que su magia es peligrosa y Ana cree que hizo algo mal y por eso su hermana ya no quiere jugar con ella.  A veces, los papás y las mamás también se equivocan (Pensamiento de mamá: aunque sea con la mejor intención…).

 

  • Como Elsa todavía no sabe controlar su magia, sus emociones, se le escapa en la fiesta. Los invitados se asustan.  Elsa se asusta porque no quiere lastimar a alguien, por eso sale corriendo.  Cuando Ana mira la magia de Elsa, ella entiende y quiere ayudar a su hermana.  Ana entiende porque la puerta de Elsa estaba cerrada.  Ana entiende que Elsa sólo tenía miedo de lastimarla.  Muchas veces, para entender a las personas, debemos saber qué es lo que verdaderamente les pasa, qué es lo que sienten.  Eso se llama empatía.

 

  • Ana ama a su hermana y la perdona. La perdona por haber golpeado su cabecita, la perdona por haberla dejado sola.  Y corre atrás de Elsa para decirle que la ama y que juntas podrán aprender a usar la magia, a expresar sus emociones sin lastimar a alguien.

 

  • Cuando Elsa canta “Libre Soy”, aprende a controlar su magia. Es la primera vez que ella se permite sentir todas sus emociones.  Es la primera vez que ella acepta su magia como parte de sí.  Eso es muy bueno, nuestras emociones son parte de quienes somos.  Y gracias a eso, ahora Elsa sabe construir castillos con su magia.

 

  • Ana encuentra a Elsa y le pide que regrese pero Elsa todavía está muy asustada. El miedo la domina.  Por eso se le escapa su magia de nuevo.  Y por eso los malos logran atraparla.  A veces, las emociones nos controlan y se nos escapan, y no siempre resulta como a una le gustaría.  Te acuerdas cuando te enojaste tanto que lanzaste esa taza y se rompió?

 

  • Kristoff trata de ayudar a Ana a sentirse mejor. Por eso la lleva donde los doctores troll.  Y por eso regresa cuando Ana se queda sola en el castillo.  Eso es lo que los amigos de verdad hacen, se ayudan.  Te acuerdas cuando caíste del resbalín y C. te dio la mano para que te puedas levantar?  Qué bueno es tener amigos!  Qué bueno es poder confiar en tus amigos!

 

  • Al final, los malos quieren atrapar a Elsa. Y Ana lo evita.  Ana ama a su hermana y la quiere proteger.  Elsa ama a su hermana y la quiere proteger.  Y es ese amor de hermanas el que hace que el verano regrese al reino.  El amor salvó a las hermanas.  Sabes algo? No importa cuántas veces tú y tu hermana se peleen, el amor de hermanas siempre va a estar ahí.  Tu hermana siempre va a estar ahí.  Ama a tu hermana, hija, protégela, acompáñala, enséñale, perdónala.  Ella te va a amar, proteger, acompañar, enseñar y perdonar de regreso.  Amas a tu hermanita?

 

El amor de hermanas.  Tal vez, después de todo, la emoción que más importa, el amor, no está tan mal manejada en esta película.

Poema

Poema

Te amo, a ti.

Te amo, no a pesar de no haber nacido de mí.

Te amo INCLUSO con ese otro vientre que te cobijó.

Te amo así.

Te amo enteramente a ti.

Es así…

El encuentro con un hijo se siente así… el mío fue casi igual, por eso me emociona tanto este vídeo.

Conozcan a Baby Jones

 

El original acá: http://dedondevienenlosbebes.blogspot.cl/2015/12/con-todos-ustedes-baby-jones.html