Dolor de Corazón

No creas que no lo he notado.  Cuando juegas, sueles decir “papá cuida bebé”.  Y claro, papá es quien te cuida.  Mamá está mientras no tenga otra cosa que hacer.  Papá siempre está para tí.

Admito que me duele el corazón.  Admito que tengo culpa porque supongo que tu hermana sí recibe más dosis de mamá, ya que ella sí juega a que “la mamá cuida al bebé”.

Culpas de maternidad. Dolores de corazón.  Hago lo mejor que puedo pero sé que no es suficiente.  Siempre voy a estar en deuda contigo, hija.

Pero también tengo una especie de alivio.  Alivio de saber que sabes que papá está para ti.  Que estés tan segura de que puedes confiar en él.  Créeme hija, no existe mejor aliado que tu padre.  Tienes mucha suerte de que sea papa quien te cuide, mi bebé…

OUGSL30.jpg

Foto: a href=’http://www.freepik.es/foto-gratis/familia-feliz-divirtiendose-con-un-nino_1240619.htm’>Designed by Freepik</a>

 

Anuncios

El Abandono del Padre

padre-levantando-su-bebe_318-62604

Qué pocas veces pienso en su padre biológico.  Con cuánta diferencia, respecto de su madre biológica, lo hago.

Según las historias que me contaron, ellos tienen mucho que ver en las razones porque las ustedes fueron cedidas por adopción.  Y eso no me extraña.

 

 

 

El abandono del “padre” es, yo diría, bastante común en nuestra sociedad.  Desde los que nunca se hicieron cargo, dejando una madre soltera, hasta los que no resistieron y se marcharon, separándose y olvidándose de sus hijos.

 

Y nadie alza una ceja sospechosa cuando un “hombre” se va…

 

 

Papá

FB_IMG_1435024065985

Dicen que los padres (varones) siempre adoptan a sus hijos, porque se enamoran de ellos cuando recién los ven!

Criarlos sí!

Crianza!
Tener hijos no te convierte e padre… criarlos sí!

Para el papá de mi hija…

Perdóname.

Eras lo primero en mi lista y dejaste de serlo.  Por más de diez años estuvimos ahí, hombro con hombro, viviendo la Gran Aventura.  Durante esos diez años mi trabajo era hacerte feliz, acompañarte, reírme y llorar contigo.  Hasta que un día sucedió, llegó nuestra hija, y yo me convertí en otra.  He dejado de ser TU compañera.  Perdón.

 

Gracias.

Gracias por haber cedido tu lugar.  Gracias por convertir a nuestra hija en NUESTRA prioridad.  Por entender que, por ahora, ella necesita más de mí. No creas que yo haya olvidado que nosotros también nos necesitamos el uno a la otra.

Gracias por cuidarnos.  Por soportar la presión de ser el único sostén económico de esta familia, por terminar con las tareas del hogar que no alcancé a cumplir, por hacer las compras del supermercado y cocinar el almuerzo del domingo.

Gracias por el amor le tienes a ella.  Por nivelar mi sobreprotección, por enseñar con el ejemplo, por llegar al parque y empujar el columpio,por cada pañal cambiado, por los bailes, las pelusas rosadas y los crayones.  Por llegar agotado de la oficina y que lo primero que quieras hacer sea tomarla en brazos.

Gracias porque tú sí eres mi compañero.  Por esas tazas de té a media noche, por apoyar mis locas teorías de crianza y seguir diciendo que soy una buena madre, por decir que me veo hermosa aun cuando esta mañana no me duché.Gracias también por entregarme parte del tiempo que ella nos deja disponible para reencontrarme a mí misma dentro de esta otra.

 

Te prometo.

Te prometo que en uno o dos años más, mi bebé pasará a ser nuestra hija y sobretodo, se convertirá en TU princesa.   Ella adorará hacer cosas divertidas contigo, serás superhéroe contra los monstruos en el armario y también su primer amor.  Entonces seré yo quien dará un pasito al lado.