HAKUNA MATATA

 

Mis hijas son muy pequeñas para ver LION, así que, mientras tanto, vemos EL REY LEON (The Lion King).  Creo que todos recordamos el clásico de Disney pero la verdad es que esta nueva mirada no deja de darme problemas!  Aquí mi traducción adoptiva de la película:

 

  1. La culpa: Scar asesina a Mufasa para quedarse con el reino. Le miente a Simba para hacerlo sentir culpable por la muerte de su padre.  Simba huye de la sabana.

 Para mamá:  Cuántas hijas adoptivas se sienten culpables?  Cuántas creen que hicieron algo que ocasionó el abandono (abuso o negligencia) que sufrieron y que finalmente obligó la separación de su familia biológica?  Mis hijas son chicas, sí, pero llegará el día en que se cuestionen esto.

Para A. e I.:   No fue culpa de Simba!  Scar es un mentiroso! Era una pelea entre Scar y Mufasa.   Scar les puso una trampa!   NO FUE CULPA DE SIMBA!  (sí, así, en mayúsculas, haciendo mucho énfasis!).

Más para mamá:  Y Sarabi, la mamá de Simba? Por qué no lo buscó?  Porqué aceptó perder a su hijo así, tan simplemente?

 

  1. La adopción: Timón y Pumbaa encuentran a Simba en medio del desierto, deshidratado, solo, perdido.

Para mamá: Timón dice “tal vez podría estar de nuestro lado”.  Cuántas madres adoptivas deciden convertirse en madres por “conveniencia”?  Pumbaa dice “es pequeño y está  solo”.  Hay aquí verdadera empatía hacia el cachorro o es la intención de “salvarlo”?  Siempre que me preguntan mis motivos para adoptar (que en verdad deberían ser mis motivos para ser mamá, independiente de la forma), regreso a estos cuestionamientos.

Para A. e I.:  Simba es pequeño y necesita alguien que lo cuide.  Timón y Pumbaa lo van a adoptar.

Más para mamá:  Son Timón y Pumbaa una pareja homoparental?  Que todos sean animales de diferentes especies es equivalente a una adopción transracial?  Que Simba pase de vivir en la sabana a vivir en la selva, es equivalente a una adopción internacional?

 

  1. Hakuna Matata: La pegajosa canción que te dice “Tienes que dejar a tu pasado atrás”.

Para mamá:  Mal, por todos lados… este es el relato de una adopción “tradicional”.  Primero, Simba es “rescatado” por esta pareja que cree que “tener un león de su lado puede ser conveniente”.  Me suena mucho a “adopto a esta pequeña a quienes sus padres abandonaron para que pueda cuidarme durante mi vejez”.

Segundo, el pequeño es sacado de su ambiente natural y tiene que acostumbrarse a vivir en otro ecosistema, le enseñan otra filosofía de vida y lo obligan a comer otra comida.  No hay ningún intento por respetar lo que es natural para un león.

Pero, finalmente, tenían Timón y Pumbaa alguna posibilidad de criar a Simba como un verdadero león?  Acaso no le ofrecieron todo lo que estaba a su alcance, dentro de su propio estilo de vida?  Simba habría podido sobrevivir si Timón y Pumbaa no le enseñaban lo que había funcionado para ellos?

Para A. e I.:  Timón, Pumbaa y Simba se convirtieron en una familia.

 

  1. Saber: Después de una buena cena, Timón, Pumbaa y Simba contemplan las estrellas.  Simba comparte la historia que le contara su padre, que las estrellas son los reyes del pasado que los observan.  Timón y Pumbaa se burlan.

Para mamá:  Simba sabe.  No importa cuando hakuna matata hayan tratado de lavarle el cerebro, él sabe.  Supongo que todas las hijas por adopción también lo saben.

Perro si yo tuviera que marcar un error que hayan cometido Timón y Pumbaa, fue burlase de su historia.  Fue ahí cuando despreciaron el origen de Simba.  Fue ahí cuando negaron esa parte que también es su verdadero ser.

Para A. e I.:  Simba les está contando parte de su historia, de cuando él vivía con los leones.  Es la historia que le contó su papá león.  Eso también es una parte importante de la vida de Simba.

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  1. La búsqueda: Nala y Rafiki encuentran a Simba, casi un león adulto, y lo hacen decidirse a enfrentar su pasado.

Para mamá: Muchas de las mejores frases de la película se dicen en esta secuencia y creo que se explican muy bien solas, pero aquí mi intento de expresar la emoción que me generan:

“La pregunta es quién eres tú?”;  la búsqueda de su identidad.  Supongo que surge en todas las adoptadas cuando crecen.  Para Simba se hace explícita con el re-encuentro con estas personas de su pasado.  Qué otras cosas desatan esta necesidad?  Cuál será el gatillante para mis hijas?

“Mira con más detalle, Él vive dentro de ti” ; es innegable en el parecido físico, pero en qué otras cosas se parecen a su familia biológica?

“Recuerda quien eres, eres más que esto en lo que te has convertido” ; son hijas mías, pero también suyas.  Son más que la historia que construimos juntas y no solo por el hecho de tener una historia antes de llegar a ser mías, sino porque la historia que van a construir en el futuro debe incluir esto otro que no soy yo.

“Regresar significa que tendré que enfrentar mi pasado y he estado huyendo de él por tanto tiempo” ;  tomar la decisión debe requerir mucho coraje.

“El pasado puede doler, pero puedes aprender de eso o seguir huyendo” ; la elección es suya.

Para A. e I.:  Simba está decidiendo si quiere volver con su familia de leones.  Timón y Pumbaa son su familia, pero los leones también lo son.

 

  1. La reunión: Simba regresa a la sabana para encontrar su hogar empobrecido y a su familia, su madre, maltratada por Scar y las hienas. Timón y Pumbaa lo acompañan.

Para mamá:  Qué es lo que van a encontrar cuando busquen?  Más allá de la emoción de conocer el vientre de donde provienen, que sé que yo jamás podré explicar. Me pregunto por  la historia de su familia biológica.  Por el hecho de que ahí exista violencia y pobreza y, en comparación relativa, aquí no.  Llegarán a sentir “agradecimiento” o “culpa” por su “vida de privilegios”?  La verdad, no quiero que sientan ninguna de las dos cosas.  Utilizarán su posición para “ayudar” a su familia biológica?  Y no quiero ni pensarlo, su familia biológica querrá “utilizarlas” a ustedes?  Nala en algún momento le dice a Simba “porque es tu responsabilidad”.  Yo no quiero que sientan eso, que son responsables de las situaciones y decisiones de sus biológicos y tampoco de sus adoptivos.  Cómo se gestiona todo esto?

Y en medio de este sombrío panorama, se revela que Timón y Pumbaa son una verdadera familia para Simba, porque aún cuando no están convencidos de enfrentar a las hienas por una sabana devastada, lo ayudan.  “Si es importante para tí, estamos contigo hasta el final”.  Y eso es lo que hacen las familias.  Están juntas, hasta el final.

Para A.e I.:  Simba regresó con su familia de leones y ahora va a ganarle a Scar.  Timón y Pumbaa lo van a ayudar, porque eso es lo que hacen las familias, siempre están para ayudarse.  Viste?  Timón le dice “Si es importante para ti, estamos contigo hasta el final”.

 

Siento que, como familia, estamos que en una etapa “Hakuna Matata” y aún cuando mis cachorras de león no están siendo criadas cien por ciento como leonas, ellas pueden encontrarse en esta nueva manada hasta estar listas para enfrentar su historia.

Finalmente, si tuviera que sacar una lección del El Rey León, sería que mis hijas “son más que lo que son ahora”.  Y quiero asegurarles, a mis dos cachorras, que “estaré hasta el final”.  Espero que eso sea suficiente para que ellas puedan encontrar el lugar que les pertenece en el círculo de su vida.

DEPRESIÓN POST 8-M

Siempre supe que tendría que volver a trabajar.  Siempre creí que sería más duro para mis hijas que para mí.  Pero la verdad es que después de re-postear videos y comentarios sobre la igualdad de género y las misma oportunidades laborales para las mujeres, he entrado en depresión.

Una mujer de verdad debe elegir entre su vida profesional y su familia.  Yo, tontamente graduada de ingeniera en medio ambiente, al menos en mi país, no tengo oportunidad de un trabajo a medio tiempo que me permita estar con mis hijas.  Además, después de pasar casi 4 años en casa criándolas, ya “no tengo experiencia” y estoy “fuera del rango de edad” para las ofertas de empleo que he encontrado.

Y claro, puedo comenzar a contarles cuánto el ser madre ha mejorado mis competencias.  O incluso el cómo ser madre debería ser un trabajo reconocido y remunerado porque está comprobado que los niños que crecen con sus madres en casa son más productivos para la sociedad en un futuro.  Sí, claro, deberían pagarme por esto.  Tal vez en algún minuto utilice mis conocimientos académicos y realice una evaluación costo-oportunidad de la maternidad.

Y también esta la opción de ponerse un negocio propio, pero es dejar, definitivamente, mi carrera de lado.  Y es eso lo que me molesta.  Saber que he estudiado 15 años de mi vida para dedicarme a algo que “no es lo mío”, porque la ventana se cerró.  Lo estoy pensando, mucho.  Por la inversión necesaria, porque sea algo motivador, por el duelo que implica saber que no puedes tener las dos cosas (maternidad y carrera profesional).

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Sinceramente, creí poder decirles a mis hijas que , cuando grandes, ellas pueden ser lo que quieran ser.  Sin embargo, me doy cuenta que la verdad es que espero poder influenciar su decisión hacia una carrera, si quieren estudiar una, que les permita manejar sus propio horarios.

Así no tendrían que pasar por la pena de elegir.

Apego Inseguro y las Redes Sociales

Publico algo en Facebook y regreso varias veces a ver cuántos “Likes” obtengo.

Sigo con la esperanza de que mi pagina (facebook/115mama) llegue a más de 100 seguidores…

Posteo algo en este blog y no puedo dejar de ver las estadísticas…

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Y hace poco leí un artículo sobre como las personas con apego inseguro preferimos las redes sociales, porque claro, es más fácil establecer una “relación” con alguien a quien solo conoces por las superficialidades que elija compartir.  A quien puedes bloquear con un solo botón cuando las cosas se pongan intensas.

Las redes sociales, actualmente,  son las forma segura de tener cientos de amigos con los que no te vinculas…

 

La Mudanza

Por situaciones del destino, me veo obligada a regresar a la casa de mi infancia.  Veo estas paredes y, aunque sé que lo son, no las siento mías.  Utilizo estas cosas prestadas, me alimento de comida regalada, duermo en una cama que no tiene mi olor.

Saludo y abrazo a personas con las que no tengo relación, aun cuando son mi familia de sangre.  Me siento desconectada de estas conversaciones sobre experiencias que yo no he vivido.  Me siento perdida en esta ciudad cuyas reglas no conozco.

Debo cuidar todo lo que digo y todo lo que hago para no herir a las personas que están tratando de ayudarme.  Porque, además de todo, se supone que debo sentir agradecimiento por estar aquí.  Por tener un lugar a donde llegar, en el que no quiero estar; por estas personas que me aman, pero que no entienden lo que me sucede.

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Me siento atrapada, asustada… quiero dejarlo todo y volver.  Sé que la situación anterior no era ideal, pero al menos sentía alguna especie de control.  Era mi vida.  La que yo construí cuando deje este lugar que me invade con sus recuerdo solitarios.

No estoy comparando mi vida con la de nadie, pero si yo, con 35 años y 2 tarjetas de crédito, me siento tan vulnerable como me siento ahora… no puedo ni llegar a imaginar lo que siente una niña que es movida de un hogar de acogida a otro.

 

CÓMO SE SIENTE UNA MAMÁ POR ADOPCIÓN?

Por qué las madres adoptivas no cuentan toda su historia?  Esa fue la pregunta que me quedó dando vueltas.  La primera respuesta es directa y sencilla, porque es también la historia de mis hijas y quiero (debo) resguardar su intimidad.

La segunda respuesta es más compleja y creo que se parece al sentimiento que algunos adoptados dicen tener para con sus padres adoptivos: se supone que debo “aceptar y agradecer” mis circunstancias. Después de todo fui yo quien peleó contra la biología y logró ser madre por la fuerza de la ley.  Yo busqué esta maternidad durante tantos años, esto fue para lo que firmé -en mi caso, literalmente.  Y después de pelear tanto, no se supone que estés conflictuada con tu maternidad…

 

Muchas de las reflexiones que siguen en esta entrada, me parece que son sentimientos que no son ajenos a las madres biológicas, a la maternidad en general.

– Me siento mamá.  En el día a día, cientos de decisiones, acciones y omisiones de crianza son mías.  Comidas, pañales, tiempos de pantallas, fiebres…  En el día a día, ni me acuerdo de la adopción.

Me siento bendecida, feliz y completa.  He aprendido y crecido mucho como ser humano durante estos tres años de maternidad.  Y te voy a ahorrar los detalles porque creo que no esto lo que quieres leer y porque además estoy segura que es un sentimiento que comparten todas las maternidades.

Solo quiero detenerme en una cosa: mi proceso de adopción me hizo re-evaluar mi relación con Dios, el Universo, la Energía o como quieras llamarlo.  De todas las niñas susceptibles de adopción, me tocaron ellas.  De todos los posibles adoptantes, fuimos nosotros.  Y de todos los posibles momentos, fue en ese preciso instante.  Ser mamá por adopción me devolvió la Fe.

Me siento cansada, hambrienta, frustrada y perdida.  No he dormido una noche completa desde hace 3 años, no he terminado un taza de té mientras sigue caliente y tengo un máster en ciencias y una carrera profesional que se fueron por el coladero cuando decidí ser madre de tiempo completo.  Y todos estos sentimientos son comunes a las maternidades en general.

Me miro en el espejo y no me reconozco: ojerosa, flaca, sin maquillar.  No sé quién es esta persona que, de un día para el otro, no tiene más tema de conversación que el virus que acecha por el parvulario.  Me extraño a mí misma.  Me hacen falta mis libros y debates, mis opiniones controversiales y mis propios proyectos.  Y tengo muy claro que no debería ser así pero fue.  Y esta construcción de una nueva identidad de madre, mujer, esposa, hermana, amiga… pasa en todas las maternidades.

Lo que sí creo que es que las adoptivas tomamos la decisión de convertirnos en mamá con más conciencia.  Me parece que, en la mayoría de los casos, pasamos por un proceso de formación en donde se enseña y valora el vínculo de apego seguro y la importancia del “ser, estar, constancia y consistencia” para formarlo.  Me quedé en casa porque teníamos que aprehendernos como madre e hija(s).  Y eso solo se puede hacer estando juntas.  En este punto sí “acepto y agradezco” mis circunstancias.

– Me siento protectora y asustada.  No hay nada, absolutamente nada, que yo no haría por mis hijas.  “Mamá leona” no alcanza, ni siquiera, a comenzar a describirlo.  Y estoy asustada de que no sea suficiente. Y ese es un sentimiento que  creo que también comparten todas las maternidades.

Quiero, no obstante, detenerme en esta sensación de que tengo razón para tener más miedo que muchas madres biológicas porque soy consciente que mis hijas tienen vulnerabilidades especiales. Y estoy aterrada de que la primera que pueda hacerles daño sea yo misma con mi sobreprotección y expectativas.  Quisiera protegerlas incluso de mí misma.

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Ahora, seguro que me pasan cosas porque soy adoptiva, que de otra forma no habrían sido, entre las que puedo reconocer:

– Tengo mi propia mochila.  Más allá de resolver los conflictos con mi propia madre, que todas deberíamos hacerlo, y mi condición de “hembra infértil”, que llega a ser tema en la adopción; la “formación” que recibí (y sigo buscando) en apego, trauma, epigenética, neurobiología… me separa de otras mamás biológicas.  Puedo hablar del Bowlby y Winnicott y Jung casi como cualquier profesional, cuando la conversación más importante para mis amigas de baby-shower es cuándo retirar el biberón.  Así, como si la decisión fuera de ellas y no responder a una necesidad de sus hijos.  Debo morderme la lengua frente a tipos sutiles de maltrato, como dejar llorar a mis sobrinos o amenazarlos con una nalgada.  Así, como si la negligencia y la violencia no tuvieran consecuencias.  Me tratan de “sobreprotectora”, “hipersensible” y, mi favorito, “mamá hippie”.

Y sinceramente creo que si hay algo que deberíamos compartir biológicas y adoptivas es un poquito de conciencia en la crianza.

– Me siento ignorante y culpable: A pesar de todo lo leído, debatido, informado… todavía no sé si esa rabieta, esa pesadilla, ese comportamiento particular tienen que ver con el hecho de que somos familia por adopción o son reacciones normales en todas las niñas pequeñas.  Y cuando le doy vueltas, porque le doy vueltas, me siento culpable de pensar que “algo malo puede estar pasando” por el hecho de ser adoptivas.  Y tengo miedo de que la culpa no me deje ver si algo de verdad está pasando y deberíamos buscar ayuda.

– Me siento atada de manos.   Sí, el tema de los antecedentes médicos, es tema.

– Tengo “lentes de adopción”.  Ya no veo, escucho, leo… nada sin pasarlo por el filtro de la adopción.  Sabes lo que me cuesta ver “Masha y el Oso” o “Tangled” (Enredados) con mis hijas?  Cuánto me enredo en las explicaciones que muchas veces sólo me interesan a mí? (para que veas lo chalada que estoy, mira mi otra entrada GREY)

– Mi objetivo primordial es su “expresión emocional”.  Me detengo más de la cuenta en que expresen y entiendan las emociones que las atraviesan y desbordan (mucho más de la cuenta, mira mi otra entrada FROZEN).  En que reconozcan y empaticen con lo que les pasa a los demás.  Por qué?  Porque quiero que pase… quiero que en 10 años más (?) me griten a la cara “Tú no eres mi mamá” y puedan mostrar la rabia o pena que eso les ocasiona.  Necesito que, cuando lo sientan, sea lo que sea que sientan, lo reconozcan para que puedan integrarlo a su historia de vida.  Necesito que sepan que se pueden enojar con la mamá, o llorar con la mamá, o mandar a la mierda a la mamá, que ella va a seguir de pie, a su lado, siempre.

 

Seguro que hay más cosas por ahí.  Estas son las que puedo ver.  Estas son en las que estoy trabajando.  Seguro habrán más sentimientos, en la medida en la que nuestras historias de vida se sigan tejiendo.  E igual que mi deseo para ellas, espero poder reconocerlos e integrarlos.